
Al final nos fuimos de viaje de estudios, a Huelva y alredores. Salimos de Granada a eso de las ocho de la mañana y nos fuimos directamente a
Osuna. Allí vimos la universidad, muy antigua ella. De aquí a Moguer para comer. Después del almuerzo nos cogimos un tren turístico, que nos llevó por la calles del pueblo en el que nació Juan Ramón Jiménez. Nos bajaron para ver su tumba, la principal atracción turística en
Moguer junto con la casa del escritor.
Ahora nos vamos al monasterio de la Rábida, que acogió a Colón antes de irse para América. Más abajo de la peña donde se encuentra este monasterio, hay un museo en donde tienen recreadas a escala real las tres carabelas que llevó Colón en su viaje transatlántico. Allí se gastaron los carretes que se tenía que gastar ( esto es una
expresión lingüística, ya nadie usa carretes, todo digital ) para coger el autobús que nos llevara a nuestro hotel de Matalascañas. Tras llegar al hotel y el reparto de habitaciones, se cenó ante una fabulosa puesta de sol con vistas a la playa. Más tarde se les dio la oportunidad a los que quisieran, de acercarse a la macrodiscoteca que tenía el hotel Flamero.
Entre el estress de la noche y trémulo fulgor de la mañana, amaneció de nuevo para nosotros, y a las 8 de la mañana ya estábamos subidos en un atubús 4x4 que nos enseñó Doñana. Hasta las una de la tarde, estuvimos viendo este precioso paraje natural. Vimos muchos muchos jabalíes, alguna vaca, caballos salvajes, pocos flamencos y ningún lince. Al terminar la visita a Doñana, volvimos al hotel y se nos dejó tiempo libre para estar entre piscina y la playa hasta las cinco de la tarde. Entonces ya cogimos el autobús, se durmió la gente, D. José se puso gracioso y se volvieron a despertar todos irritados.