Pasó la noche, y los jóvenes se despertaron en aquella blanca y fría mañana del 26 de enero. Recogieron sus cosas y caminaron somnolientos por el camping hasta llegar al comedor, para tomarse un Cola-Cao con galletas. Después se montaron en el autobús y una vez allí se les exigió que devolviesen todas las toallas que había robado del pobre y humilde camping en el que habían dormido ¡qué vergüenza!
El bus les dejó en la plaza de oriente, justo al lado del Teatro Real, donde la guía les esperaba para acompañarles en una visita a pie, sobre la fría nieve y a -4º de temperatura. Pasando por el Palacio Real y la Almudena se llegó a la plaza de España, donde se compraron
bocatas de jamón y calamares en el
Museo del Jamón. Y luego fueron a parar a la puerta del sol, a pisar el
Km 0 y ver el típico anuncio de Don Pepe.


Ya una vez congelados, cogieron el autobús para ir hasta el
cine IMAX, a ver una película en 3D que precisamente trataba sobre el 3D. Fue una buena experiencia estar delante de una pantalla que mide el equivalente a un edificio de 7 plantas. La entrada valía unos 10€.
Al finalizar la película, estos ajetreados y hambrientos niños viajeros, se fueron al Alcampo más cercano, para degustar unos macarrones espantosos que los tuvimos que aliñar con dos kilos de sal para que supieran a algo.

Después de la comida, marcharon para
Atocha. Allí escribieron un mensaje de condolencia para las víctimas del 11M, en nombre del instituto.Posteriormente pasaron andando por delante del ministerio de agricultura, en donde había un
Guardia Civil que respondió con alegría al grito de ¡Viva la Benemérita!, que uno de los alumnos pronunció.
Andando por un paseo del Prado engalanado con pancartas de
Madrid 2012, llegamos a las inmediaciones del museo que da nombre a tal paseo. A toda prisa hicimos un intento de visita de hora y media por los pasillos repletos de cuadros de los grandes artistas de la historia del país; Velázquez, Goya, Murillo ...
Acto seguido nos fuimos a la Gran Vía madrileña para comer en un McDonalds ya de nuestra cuenta.

Y luego meternos en el teatro Lope de Vega para contemplar
Mamma Mía y alguna que otra carrera de pelusas rodar por el posa manos. El musical venía a contar la historia de Sofía, una veinte añera que el día antes de su boda decide conocer la identidad de su padre. La historia transcurre en una pequeña isla griega, Sofía encuentra en el diario de su madre (Nina) los nombres de sus tres posibles padres y decide invitarlos a la boda pero sin que lo sepa su madre. Ésta se encontrará con la sorpresa que le transportará de nuevo a su alocado pasado rockero y así se escuchan las canciones de ABBA, pero con las letras cambiadas. La verdad que después de dos horas y media escuchando música con tanto ritmo uno sale exaltado y contento de como es el mundo.Muy recomendable esto de los musicales. No hay punto de comparación al verlo en el teatro a cuando lo ves por la tele. Por cierto, nuestra entrada costaba 30€ en la parte más alejada del escenario, mientras que en el patio de butacas superaban los 60€, todo un lujo.
Bueno, pues aquí parecía terminar nuestra aventura y gran experiencia. Pero lo más emocionante aún estaba por llegar, la vuelta en autobús de 13 horas.
Mañana en
Aquí hay tomate 2dmanjón les ofreceremos el desenlace de esta gran aventura.
28/01/2005 11:28.